Todos nos comportamos en forma similar

Todos nos comportamos de la misma forma, en mayor o menor medida, pero no lo vemos o aceptamos como tal.

Seguro te ha pasado o eres consciente que somos expertos para criticar a otros pero a la hora de ver nuestros propios comportamientos, somos más flexibles y benévolos. En el caso de la pareja ocurre cuando detestamos encontrar pelos del otro en el baño, o la ropa desorganizada por todo el cuarto, o la crema dental untada en el mismo recipiente, o el inodoro sucio, o las ventanas abiertas o cerradas, y así podríamos seguir indefinidamente. El problema es que nos disgusta lo que hace o deja de hacer nuestra pareja, pero no nos damos cuenta que nosotros también lo hacemos sin preocuparnos.

Todos nos comportamos en forma similar
Todos nos comportamos en forma similar

¿Por qué ocurre esta diferencia de evaluar los comportamientos de la pareja en forma tan estricta sin darnos cuenta que a nosotros también nos ocurre? Tal vez es una mala costumbre y práctica ver la paja en el ojo ajeno, sin darnos cuenta que también esta presente en nuestros propios ojos. Dicho de otra forma, es más fácil criticar al otro que autocriticarnos y dedicarnos a mejorar nuestro comportamiento.

Con razón los psicólogos le preguntan a las personas sobre los aspectos que odian o no lea gustan de los demás. Porque ellos saben que estas críticas son en realidad autocrítica, es decir en realidad están revelando sus propios defectos y problemas de comportamiento. De manera coloquial, se dice que al señalar con un dedo a una persona en forma de acusación, se debe observar que al mismo tiempo los otros tres dedos de la misma mano apuntan hacia uno mismo. La reflexión es sencilla y práctica, no te dediques a criticar a tu pareja cuando tu mismo no puedes cumplir lo que estas exigiendo en los demás.

Todos nos comportamos en forma similar

Todos nos comportamos en forma similar pero no lo vemos ni aceptamos, porque es más fácil criticar y echarle la culpa a los otros, porque es más sencillo pensar que los problemas se originan debido a nuestro entorno, porque nuestro mal genio o cambio emocional lo desahogamos con la pareja, porque somos facilistas y cómodos.

Una pareja corroe su relación cuando cada quien se dedica a fastidiar al otro, con pequeñeces y molestias que en realidad no son relevantes. Para construir una relación debe existir respeto y equilibrio, para decir aquellas cosas que nos molestan a la vez que dejar el espacio de ser y existir. Sin duda encontrar pelos en el baño puede ser molesto, pero también lo debe ser que nosotros mismos los dejemos. ¿Debes evaluar a tu pareja con diferente rapero o medida?


En la medida en que todos ganemos consciencia de que somos humanos y similares, la convivencia mejorará sin duda en la pareja, porque evitáremos estar peleando por todo, nos ocuparemos de lo importante para dejar de lado las pequeñeces, que unidas pueden llegar a desesperar.

Reconocer que somos iguales no significa que no mejoremos ni mucho menos que seamos desorganizados y excesivamente relajados. Significa que debemos ser tolerantes, comunicar de buena manera lo que nos disgusta del otro, sin fanatismo ni locura, sin exagerar ni volvernos histéricos.

Todo se fundamenta en la vida al definir prioridades, encontrar lo importante, y perdernos de controlar todo en la vida. Cuando las parejas aumentan de edad se vuelven más quisquillosas y menos tolerantes ante los comportamientos del otro, por ello debemos ser más flexibles y equilibrados, evitando el exceso de control de nuestro entorno, buscando en vez de ello, mirarnos a nosotros mismos. Porque somos y nos comportamos en forma similar, aunque no lo creamos.

 

“Imagen por cortesía de David Castillo Dominici/ FreeDigitalPhotos.net”.