Quién y cómo es el hombre nuevo

Quién y cómo es el hombre nuevo tras los cambios de la mujer (postliberación femenina)

El hombre, como el conjunto de la sociedad en Occidente, ha tenido que ir aceptando los cambios que exigía la mujer (y que supone la equidad de ambos sexos), y con ello, ha tenido que ir adaptándose y cambiando a su vez.

El hombre nuevo
Cómo se desarrolla el hombre nuevo

Lentamente, parece que nos deshacemos de viejos prejuicios sobre qué es sólo femenino y qué es masculino, desdibujándose la frontera tan marcada que existía. El hombre deja de ser tan duro consigo mismo, se permite ser más “humano”, con sus fortalezas pero también con sus debilidades. Y ello, cambia la configuración de todas las relaciones importantes: con uno mismo, con la pareja, con los amigos, con los padres, con los hijos…

Por ello, los cambios del hombre nuevo podrían verse en las siguientes imágenes, recogidas de la vida cotidiana en nuestras ciudades:

    • En la sección de higiene, en el estante del supermercado con cremas, lociones, fragancias, tintes para hombre, que cada vez más grande.
    • En el cartel de un negocio de belleza, en el que hay escrito: “depilación láser de espalda”


  • En la publicidad de revistas y televisión, que nos muestra hombres jóvenes, activos, guapos y musculados, con un bronceado perfecto, un afeitado estupendo…
  • En la cena romántica preparada con esmero, para dar una sorpresa a su pareja.
  • En la conversación con mamá, en que el chico pide consejos sobre cómo lavar la horrible mancha de aceite de la camisa nueva.
  • En la salida del colegio, o en el parque de juegos, donde papás esperan a sus niños.
  • En medio de la noche, cuando se oye un llanto de un bebé llamando a su papá.
  • En un aula de formación en inteligencia emocional, en que tanto hombres como mujeres ejercitan prácticas de autoconocimiento en que se integran emociones de todo tipo.
  • En la cena entre dos amigos, en la que uno anima al otro, que le explica los detalles del drama que supone para él la separación de su mujer.
  • En las lágrimas de un abuelo que por primera vez coge a su nieto recién nacido.
  • En el comentario tierno y dulce de un tweet poético, escrito por un hombre, .
  • En el perfil de un puesto de trabajo, en que sea mujer o hombre el candidato, como requisito se pide capacidad de empatizar con las personas.

 

Todas estas y tantas otras imágenes nos muestran un hombre tan preocupado de su imagen y de su aspecto físico, como de su fuerza. Tan preocupado de sus conocimientos, como de gestionar sus emociones y tener habilidades sociales.

Podemos pensar que el hombre nuevo es un hombre más vulnerable, pero mucho más cercano y cómplice en sus relaciones, más flexible, espontáneo y armonioso, más completo e independiente.

 

“Imagen por cortesía de by David Castillo Dominici/ FreeDigitalPhotos.net”.