Quien administra la agenda de la pareja

Quien administra la agenda de la pareja

Las parejas como los equipos tradicionales buscan con afán un líder a quien consultar y pedir consejo. A veces cuesta dificultad entender una organización sin cabeza visible o jefe máximo, encargado de tomar las decisiones. Este pensamiento se relaciona con la creencia que debe existir una jerarquía para que las cosas funciones. El tiempo cambia, las personas evolucionan, y ya se permite en la actualidad la existencia de equipos colegiados que tomen en conjunto las decisiones, así como dos cabezas en pareja que elijan sin jerarquía.

  1. Si eres de las personas tradicionales que sigue pensando que el estado ideal de los equipos es la definición clara de un líder o cabeza, deberás ganarte esa posición con argumentos y no por la fuerza, o falsos estatus.
  2. Si crees que los liderazgos son situacionales y pueden variar dependiendo del tema o área. Se deben poner de acuerdo en pareja para que cada quien lidere los temas que más domina y le gusta. Por ejemplo, quien lidera la educación de los hijos, quien elija las vacaciones, quien se encarga de liderar la decoración de la cada, etc.. El liderazgo también se podría turnar cuando a ambos les complace liderar un mismo tema.
  3. Si crees que no debería existir liderazgo sino consensos y mutuos acuerdos, se deben definir las reglas de juego. Por ejemplo, la manera de negociar, de dar y recibir a cambio, si se aceptan acuerdos parciales, si se elige por mayoría absoluta es decir que todos estén de acuerdo, o por votación, etc..
Quien administra la agenda de la pareja
Quien administra la agenda de la pareja

La mayoría de las veces, la pareja ejerce el liderazgo en forma natural, sin haberlo analizado previamente. Para algunos ase tos es el hombre quien lidera en forma natural, y en otros es la mujer. A veces influye la educación, el ambiente de familia y ejemplo que se recibió de niños, el crecimiento y evolución de la misma sociedad. Porque no es lo mismo una pareja en la actualidad que en el pasado.

Si las cosas fluyen naturalmente, se deben dejar tal como vienen, pero si existe conflicto en la toma de decisiones, es el momento de analizar y negociar, para que en el futuro no se convierta cada toma de decisión en un conflicto que se podía evitar, ni en un juego de poderes. Análisis del problema, llegar a acuerdos, en donde todas las partes ganen, respetar las decisiones tomadas.

Es perfectamente natural ver la tendencia actual en donde tanto el hombre como la mujer, coexisten sin diferencias de poder, ambos de igual a igual, e incluso si le adicionas a los hijos, su participación también gana presencia. Ante este escenario enriquecido por la participación de todos en la familia, se pueden asignar roles rotativos o simplemente realizar negociaciones en todos los aspectos. Todos proponen, se discuten las alternativas, se vota, y si no existe con asno se comienza a dar y recibir, para que todos queden contentos con la decisión última.

La clave para que exista una sana convivencia es que se involucre a los demás integrantes de la familia, no se tomen decisiones unilaterales, se mantenga una comunicación fluida y cordial, se pongan los intereses de las mayorías por encima de los individuales, siempre que no limiten el desarrollo y libre crecimiento. A veces la mejor decisión puede ser decidir hacer todas las propuestas, eligiendo un orden. También se puede escoger que cada individuo realice su propia propuesta independiente, sin que se convierta en la generalidad.

Existe una tendencia marcada para que no existan jerarquías en las familias y el liderazgo no se asigne sino que se tomen las decisiones en conversaciones amenas y flexibles, buscando que todos ganen.

 

“Imagen por cortesía de imagerymajestic/ FreeDigitalPhotos.net”.