Los hijos enriquecen el desarrollo de la pareja

Los hijos nos enriquecen, pero, ¿hacen olvidar el desarrollo de la pareja?

Cuando se le pregunta a las personas cuales son los momentos más felices de su vida, sin duda se menciona en los primeros lugares el nacimiento hijos. Que son un verdadero milagro y cada vez que lo recordamos se nos humedecen los ojos de inmensa alegría. Pero como todo en la vida el exceso es malo, incluso en el cariño que creemos profesar por los hijos.

Los hijos enriquecen el desarrollo de la pareja
Los hijos enriquecen el desarrollo de la pareja

Falsas creencias respecto de los hijos:

  1. Creemos que son nuestra propiedad
  2. Los limitamos en su libre desarrollo.
  3. Nunca dejan de ser nuestros pequeños, y se nos olvida que crecen.
  4. Tendemos a proyectar nuestra ilusiones y frustraciones en su vida.
  5. Sabemos mejor que ellos que es lo que quieren
  6. Sabemos mejor que ellos que es lo mejor para ellos
  7.  Nos disgustámos cuando no piensan como nosotros o no actúan de la manera que deseamos.
  8. Los creemos débiles y que sólo pueden desarrollarse con nuestra ayuda.
  9. No pueden enseñarnos nada.

 En qué medida afectan estas creencias nuestra relación de pareja:

  • Reducimos nuestra intimidad y espacios para estar solos en pareja, ya que siempre los niños están en nuestra compañía.
  • Nos preocupamos exageradamente sobre su futuro y hasta propiciamos discusiones en pareja sobre lo que deben ser cuando grandes.
  • Descuidamos a nuestra pareja, los mimos, el entretenimiento, las actividades que más se disfrutaban, por acompañar a nuestros hijos. Lo cual no es malo, siempre que se logre el equilibrio.
  • Por sentirnos dueños del futuro de los hijos no los dejamos desarrollar y crecer, tampoco lo hacemos con nosotros y el desarrollo de pareja.
  • A veces por tiempo, en otras por preocupaciones, y hasta por cansancio físico tratamos a nuestra pareja como algo obvio que siempre estara allí aun si no nos esforzamos por conquistarla a diario .

 Los hijos nos enriquecen, le dan color a nuestras vidas, es el cumplimiento de uno de los más grandes y nobles objetivos de la naturaleza, que es prolongar la especie. Pero si nos convertimos en obsesivos y posesivos, se nos olvida que nuestras pareja también nos necesita, así como también que la pareja requiere seguir creciendo y evolucionando. La clave se encuentra en ganar consciencia que los hijos necesitan su individualidad igual que la pareja y sus integrantes, que no pasa nada si cometemos errores, lo admitimos y corregimos.

Los hijos nos enriquecen pero no deben apocar la relación de pareja, deben realzarla. La pareja y la paternidad deben coexistir de manera armoniosa y sin sobreponerse la una a la otra.