Con qué familia festejamos

LLegan las fiestas: Con qué familia festejamos

Con qué familia festejamos: la mía o la otra

Si, mientras somos novios, cada uno vive en casa de sus padres, lo más fácil es seguir las tradiciones y celebraciones de nuestras familias. Así, yo me quedo con mis padres y hermanos y tú, con los tuyos.

Pero llega el día en que nos independizamos y, o nos vamos a vivir juntos, o bien ya nos hemos conocido siendo independientes de nuestras familias. Incluso, podemos haber formado ya nuestra propia familia con nuestros hijos. Y, en estas situaciones, se abre la duda: ¿con qué familia festejamos, la mía o la tuya?

Con qué familia festejamos
LLegan las fiestas: Con qué familia festejamos

En pareja decidimos, de una forma más o menos libre, cuáles y con qué frecuencia son nuestras relaciones con las familias respectivas y los amigos (comunes o de cada uno de los miembros). Pero las fiestas navideñas son otra cosa. ¿Cómo nos repartimos las fiestas? ¿Las pasamos separados? ¿Hacemos rotaciones según el año? Y podemos oír quejas de nuestra pareja: “pero es que yo quiero estar con mi familia”, “es que no veo a mis tíos Rosa y Jaime desde hace un año” o “mis padres preparan una cena preciosa”…

Pueden haber casos en que nuestras familias se conozcan y tracen una amistad que permita celebrar alguna fiesta conjuntamente, pero esto no es habitual. También cabe la posibilidad que para ir a visitar alguna de las familias, debamos viajar. Esta situación complica mucho la posibilidad de dividir el período de vacaciones para estar con ambas familias en algún momento.

Así, en todos los casos, lo más acertado es sentarse y estudiar opciones, distinguiendo entre meros compromisos familiares y la ilusión auténtica que uno tiene de compartir con las personas que quiere. De esta forma, debe “negociarse” en pareja esas alternativas, viables tanto desde el punto logístico como económico. Y, lo más recomendable, es negociarlo para el largo plazo y no tener que hablar de este tema cada año.


En esta negociación, cada uno deberá ceder en algo, pero es importante que ambos sientan que de alguna manera el resultado decidido es equitativo para los deseos de ambos.

  • Puede que la solución suponga celebrar las fiestas un año con la familia de uno, y al siguiente con la del otro.
  • Puede que decidamos que todas las navidades se celebren en casa de uno y los años nuevos en la del otro. O de manera rotativa: este año la Navidad en casa de mi familia y el Año Nuevo en la de la tuya, y el año que viene, al revés.

Lo que está claro es que este capítulo puede ser foco de conflictos en la pareja o con las respectivas familias y puede generar tensiones poco saludables. Por ello, la recomendación es hablarlo desde la serenidad y llegar a un pacto con el que nos podamos sentir cómodos.

Una vez llegados al acuerdo, ¡¡¡disfrutemos de las fiestas!!!

 

“Imagen por cortesía de photostock/ FreeDigitalPhotos.net”.