La pareja y la casa

La pareja y el arreglo o diseño de la casa

La pareja y el arreglo de la casa son un tema sensible. Si deseas hacer una prueba de fuego a la relación de pareja, a la solidez de la misma, y al amor que todavía se profesan, poneros a decidir sobre el diseño de la casa, los arreglos, el color de las paredes, si debe ir un sillón en una u otra posición.

A ciencia cierta, el hogar es un lugar íntimo y mágico, y no dejaremos que los demás decidan sobre la puesta de la casa. Cuando se trata de arreglar la casa, de comprar muebles o un nuevo televisor, la pareja y los hijos se ponen los guantes de combate, para lograr que el deseo de cada uno quede plasmado en el nuevo diseño. Pero en estos momentos se demuestra con detalles que puedes ganarte a tu pareja día a día.

Lo importante de la relación de pareja y la convivencia en sana paz, es que cada integrante de la familia y en especial nos referimos a la pareja, entienda que existen gustos y necesidades diferentes, las cuales no tienen que perderse ni fusionarse con las del otro. Al fin y al cabo, lo más bonito de la relación es la diferencia, la cual de entrada ya existe entre las personas, un profesional y otro, un determinado tipo de madurez y otro, unos ideales particulares y una misión de vida que a veces se compagina pero la mayoría de las veces van por caminos separados. La pareja y el arreglo de la casa son una prueba de fuego, y el arreglo de las diferencias es un reto mayor.

Por ello, no se pongan a discutir y acalorarse en la negociación, midiendo fuerzas sobre quién va a ganar la contienda, quien se va a llevar el sofá con su color preferido, si es mejor comprar un televisor más grande o unas cobijas adicionales, si falta uno que otro electrodoméstico, si el cuadro debe ir en la pared de enfrente o en la de al lado, si la comida o dieta debe ser esta o aquella. Estas discusiones no tendrían fin y su desgaste seria costoso para la relación de pareja.

En lugar de ello, siéntense en familia a definir unas reglas de juego, en donde se de la libertad a uno y a otro de escoger y diseñar un determinado espacio de la casa o del apartamento. Es más dentro del mismo cuarto, se podría dejar que la mujer decore su propio espacio, por ejemplo el guardarropa o el lado derecho de su cama, mientras que el hombre podrá decidir sobre el diseño del mueble donde se ubicara el televisor para ver los partidos de fútbol. La clave está en que ambas personas sean protagonistas del diseño de su hogar. La pareja y el arreglo de la casa son un tema que se puede negociar así como la forma en que se deben tomar las decisiones de pareja.

Por ello salen libros y bestsellers en donde se puntualiza en las relaciones de pareja, que los hombres vienen de un planeta y las mujeres de otro, que existen diferencias y gustos reales, y que nunca convendría ocultarlo. Dentro de este proceso de diferencias y realidades, no debes esperar que siempre se pongan de acuerdo y menos en cuestión de gustos y en temas como la decoración de la casa. Lo que sí se puede hacer es determinar unos linderos, unas libertades y unas concesiones, unas reglas de juego para que cada quien determine la manera en que va a diseñar su propio espacio y lugar acordado de antemano.

Siempre se ha creído que la negociación consiste en aplastar al otro, ganar por facilidad de comunicación y argumentación, convencer y vencer. Nada peor para el bienestar de una relación que existan ganadores y perdedores. Por el contrario, todos deben ganar, en protagonismo, en toma de decisiones, en escogencia de los arreglos de la casa.

Te imaginas ¿cómo sería una discusión sin fin, en la cual cada exponente de la pareja, expusiera sus argumentos de porqué el mueble debe ser de color rojo y no negro, o porqué el jarrón debe llevar flores amarillas y no rosadas, o porqué el juego de mesa debe ser este o aquel? En algunos casos y relaciones funciona que la pareja se pone de acuerdo de inmediato, les gusta la misma decoración, y fluyen los arreglos como si se tratara de almas gemelas. Pero en la mayoría de los casos esto es ciencia ficción.

La realidad es que cada persona tiene su propia identidad, gustos y pasiones, y una manera peculiar de sentir y ver la belleza, la cual es subjetiva. Por ello, si piensas arreglar y decorar la casa, comienza por reconocer las diferencias, aceptarlas, y acordar unas reglas de juego en donde todos ganen. Utiliza tu ingenio y disfruta luego del diseño y los arreglos que van a venir, sin discusiones exageradas ni utopías absurdas. Porque la pareja y el arreglo de la casapueden convertirse en un tema entretenido, si se aprende a negociar.