La infidelidad no supone el fin del amor

El estudio fue realizado con 100 mujeres heterosexuales, casadas y entre los 35 y 45 años de edad. / 123rf

Ashley Madison es uno de los portales web más utilizados para tener encuentros extramatrimoniales. Mujeres y hombres se inscriben y buscan de manera discreta y recatada su próximo amante.

De las opiniones de los más de 27’940.000 usuarios con los que cuenta esta página a nivel mundial salieron los resultados de un estudio expuesto en el encuentro anual de la American Sociological Association en EE.UU. y que rompe las tradicionales creencias acerca de la fidelidad de las mujeres. Según la investigación, “que ellas sean felices en el matrimonio no quiere decir que son felices en la cama”, y ello puede llevar a la infidelidad.

Según Eric Anderson, profesor de sexología de la Universidad Winchester (EE.UU.) y uno de los investigadores del estudio, las mujeres que son infieles no pretenden separarse de su esposo, sino que están en busca de más pasión y más sexo.

El experimento fue realizado con 100 participantes heterosexuales, casadas y entre los 34 y 45 años de edad. Al analizar las conversaciones que ellas tenían con su posible pretendiente, encontraron que la idea de que se busca un amante porque se está cansado y se quiera terminar del todo la relación con la pareja no es precisamente la principal razón de la infidelidad femenina. El 67% sólo quiere una aventura, pero de ninguna manera dejar a la persona con quien comparten su vida.

Así lo corroboró el psicólogo y sexólogo colombiano José Manuel González, quien afirma que hay mujeres que son infieles porque quieren vengarse de sus maridos, pero también están aquellas que sólo buscan algo peligroso y prohibido, y no por ello han dejado de querer a su pareja.

“Así como los hombres, las mujeres también tienen sus ‘canitas al aire’”, dice González. Por ello, como lo reafirma el estudio, no es posible asegurar que las mujeres sean más fieles que los hombres. Según Anderson, “nuestros resultados demuestran que la monotonía sexual es producto de las relaciones monógamas duraderas. Lo más predecible de una relación es que cuanto más progrese, la calidad y la frecuencia del sexo tiendan a disminuir. Este es el motivo, porque nos acostumbramos y a la vez nos aburrimos del mismo cuerpo”, y esta sensación está presente en las dos personas que hacen parte de la relación.

Sin embargo, el especialista norteamericano sí hace una clara distinción entre la infidelidad femenina y la masculina. Recalca que ellas sólo tienen un amante, mientras que ellos tienen varias; lo que según él responde al hecho de que las mujeres requieren estar “emocionalmente conectadas con la pareja”, para lograr una relación sexual satisfactoria.

Para los expertos, es posible considerar que la infidelidad no es precisamente la excepción sino lo común. Anderson aseguró que “está claro que el modelo de sexo con una sola persona ha fracasado a lo largo de la historia” y que una relación extramatrimonial no supone de ninguna manera que el amor se haya acabado.

vía ‘La infidelidad no supone el fin del amor’ | ELESPECTADOR.COM.