¿Existe la pareja ideal?

¿Cuando existe la pareja ideal?

Todo aquel que ha convivido en pareja sabe que el ideal existe como un sueño y un incentivo que nunca se pierde ni desaparece, pero lo mejor es aterrizar para ver la realidad de carne y hueso, en donde no existen blancos o negros, sino una cantidad de matices grises, que impiden visualizar una única verdad absoluta. Existe la pareja ideal para cada individuo y momento.

La pareja ideal existe para cada persona, de una manera personal y diferente al ideal de los demás. Lo que comprueba que el ideal es subjetivo, depende de cada persona, de lo que busca y lo que encuentra en su interior.


Cuando se es joven el ideal se convierte en un poderoso incentivo para buscar esa pareja que puede servir de complemento perfecto, pero si pedimos mucho, tal vez nunca encontremos ese ideal que solo existe en el imaginario. Entonces con los años, encontramos dentro de la imperfección un nuevo ideal de pareja, más aterrizado y humanizado. Este será el momento de elegir la pareja, aquella que no es tan diferente a nosotros como para no encontrar puntos de unión, pero tampoco es tan idéntica como alma gemela en donde no se logre distinguir el uno del otro. La pareja ideal siempre se encuentra más cerca de lo que creemos.

Tal vez sea más importante buscar una pareja que comparta los mismos valores, ilusiones similares sobre la forma de ver la vida, y un agrado mutuo. El ideal pasará a un segundo plano, cuando no buscamos la perfección sino la empatía, cuando no perseguimos la igualdad sino la suma y la multiplicación, cuando somos conscientes que la perfección de los cuentos de hadas se queda en las películas, pero no hace parte de nuestra vida diaria.

¿Conquistas a tu pareja nuevamente cada día?
¿Conquistas a tu pareja nuevamente cada día?

De la misma manera como los animales de manera sabia se unen a especies de su mismo rango y características esenciales, los seres humanos debemos encontrar en nuestra pareja ideal, la existencia de principios y valores semejantes, niveles culturales y económicos afines, visiones y aspiraciones profesionales que se encuentren, aspectos familiares y de entorno que permitan llegar a acuerdos, para que después no existan malentendidos sobre la cantidad de hijos que se desean como pareja, ni que el gusto de la lectura o el placer de realizar deporte regularmente, deban ser sacrificados en búsqueda de la cordialidad o para evitar discusiones.

La pareja ideal debe poder gatear o volar cuando se haga necesario. Cuando alguno de los dos lo necesite, el otro deberá seguir el paso de baile para no desentonar, ni limitar el vuelo del otro. Porque la pareja ideal debe sumar y multiplicar, no restar ni dividir, aunque muchas veces al compartir se crea que se está repartiendo lo poco o mucho que se tiene.


El gran objetivo de la pareja es mejorar lo que se tenía en forma individual, ya sea en lo monetario, los conocimientos, la salud, la felicidad, y los valores espirituales. Lo cual exige crecimiento, flexibilidad de adaptación, plantearse metas y objetivos, apoyarse mutuamente, y no limitar ni restringir las libertades y potencialidad de cada persona.

De acuerdo con ello, la pareja ideal debe aportar crecimiento, ya sea permitiendo o fomentando el desarrollo y satisfacción de las necesidades individuales, las cuales pueden o no coincidir exactamente con las de la pareja, pero sí deben identificarse en misión y orientación. Ambos deben coincidir en lo que buscan y persiguen, en su apetito de desarrollo, en su ambición de logro, para que no se presenten rupturas y descoordinaciones futuras.

La pareja ideal varía para cada persona, pero en el fondo existen similitudes, como el deseo mutuo de estar presentes cuando el otro lo necesite, buscar crecer y multiplicar aquellos dones que ya se traían, para beneficio de ambos.