Estas de acuerdo con tu pareja

¿Es bueno estar siempre de acuerdo con tu pareja?

Hablemos de ese tipo de parejas que siempre van cogidas de la mano, que no paran de sonreírse con ese irritante conqueteo, que pasean de forma acompasada como flotando en un campo de suave nube y radiante ensueño, que siempre están de acuerdo. Parejas que, afortunadamente, no existen. ¡Es todo apariencia! Caricaturas más grotescas que las de Quevedo hablando del ojo del culo. Así que, dejemos las nubecitas, despertemos del ensueño y andemos como si fuéramos personas normales: con firmeza y sentido común. Es imposible estar siempre de acuerdo. Una relación implica dos personas, dos realidades y, coño, dos puntos de vista con boquitas para hablar. Y es normal e, incluso me atrevería a decir, mejor que la situación de la “pareja mojigata” ¿´dónde está la chispa, dónde está el carácter, el morbo, que solo se puede experimentar con una buena discusión?

En necesario expresarse, aprender a aceptar las diferencias y saber actuar ante los conflictos propios de la relación de pareja. Porque siempre los hay. Y ¡atención! Porque esto no suele entrarle a mucha gente en la cabeza. Discutir, debatir, pelearse –sin violencia alguna, que hay que decirlo todo-, disputar, refutar y un largo etcétera de términos, de situaciones, que muchas parejas tachan de tabú, son sinónimos de dialogar. Con esto quiero decir que el respeto por el punto de vista del otro es mucho más importante que estar siempre de acuerdo. ¿Que a veces molesta que tu pareja no piense lo mismo que tú? Pues sí, pero la solución más acertada no es fruncir el ceño, pasar del tema e irse con el rabo entre las piernas. Ello solo trae por consecuencia rencor y malestar. ¡Hay que co-mu-ni-car-se, negociar ideas! No se trata de querer cambiar la forma de pensar del otro, sino de hacerle ver –o hacernos ver, a veces, pocas- que existen alternativas y que estas pueden ser más viables.

Estas de acuerdo con tu pareja
Estas de acuerdo con tu pareja

Ahora, hay quienes piensan que es mejor dar siempre la razón al otro para evitar una posible discusión. ¿Está bien actuar así? Si se discute por una tontería como, por ejemplo, el hecho de ir desnudo por tu casa, bueno, no pasa nada. Si te hace especial ilusión, puedes ponerte un calcetín de taparrabos. Pero en temas de mayor importancia, podría ser perjudicial evitar la polémica. Las parejas que discuten, además de demostrar madurez y responsabilidad para defender lo propio y manejar las diferencias, suelen experimentar una tensión emocional y sexual alta. Vamos, que discutir pone y mucho. Por el contrario, las parejas que evitan lo que para ellos son “situaciones incómodas e innecesarias” tienden a la rutina, les falta chispa.

Una cuestión muy interesante sería ¿cómo discutir con tu pareja? ¿Resulta esta pregunta ridícula por su obviedad? ¿A que sí? Pues no, porque la mayoría de las personas piensa que discutir es alzar la voz hasta que no se puedan escuchar las palabras del otro y hacer una serie de movimientos corporales exagerados e intimidatorios. Todo con un solo objetivo: hacer que nuestro receptor se calle, baje la mirada y asienta. Y, puesto que ya hace tiempo bajamos de los árboles, los berridos de primate perturbado quedaron un poco obsoletos. De modo que estas son las instrucciones: punto uno, lo mejor es hablar sobre lo que está ocurriendo, es decir, hablar en el momento preciso –y no dejarlo para después-, y siempre haciendo referencia al tema en cuestión –nada de sacar trapos sucios, temas del mes pasado o el comentario de tu madre-. Y punto dos: se discute para comparar dos puntos de vista, para obtener un resultado que os beneficie a los dos. Esto es, nada de críticas destructivas, el acoso y derribo para el ajedrez o el sexo. Pensemos que no es lo mismo criticar un determinado comportamiento que insultar a la persona. Teniendo esto en cuenta, enhorabuena, has aprendido a comunicarte con propiedad.

En conclusión: los conflictos son frecuentes, siempre van a surgir. Hay que valorarlos pues no constituyen un distanciamiento de los miembros de la pareja, sino todo lo contrario, una forma de complementaros, de tener en cuenta a la persona que se quiere, de valorarla y demostrarle que estáis dispuestos a escuchar, comprender y a amar. Eso sí, si sabes cómo actuar. ¿De acuerdo? Lo sé.

“Imagen por cortesía de  Stuart Miles/ freedigitalphotos.net”