El valor de ser padres

El valor de ser padres

Ser padres en un época como la actual necesita de mucho valor, en especial cuando se rompen los estereotipos que nos decían que el hombre salía a buscar el pan con su trabajo y la mujer se quedaba en la casa cocinando y cuidando de los hijos. Ahora ya no va más, ambos salen a buscar el pan y ámbitos cuidan de los hijos, otras veces hacen relevos al buen estilo del ciclismo, en donde se van turnando el liderazgo, pero el ideal es una relación en donde se comparta todo.

Recuerdo el día en que me mencionaran la importancia trascendental de ser jefe, con la frase de que cada uno de los líderes es un hacedor de vidas, en sus manos y bajo su responsabilidad se encuentra gran parte del futuro de sus subalternos y colaboradores. Ante esa inmensa responsabilidad, hay que sin duda ser un excelente líder. ¿Que podríamos decir entonces de ser padres? Sin lugar a dudas la responsabilidad es igual o mayor que la del líder.

Los padres en realidad son hacedores de vida, conciben a los hijos, los guían y les apoyan para que crezcan y se desarrollen en forma integral. Nunca se deja de ser padre, así se tenga ochenta años o más. Es una responsabilidad que se asume con gusto de por vida. Pero no de manera olímpica, se debe decir al hijo, hice lo que pude y con mis limitaciones. Porque de nuestros aciertos o errores como padres, nuestros hijos serán mejores o peores, más o menos felices, más o menos exitosos.

El valor de ser padres
El valor de ser padres

Algo que me impresiona como padre es ver como lo que les criticaba a mis padres, ahora lo repito, como si fuera una fotocopia. Este es otro punto de reflexión. A nuestros hijos los formamos y les damos ejemplo, con tal credibilidad, que les quedan los hábitos impregnados, para que los repitan luego con sus hijos. No sólo tenemos el poder para ser hacedores de vida con nuestro hijos sino que esta influencia traspasa las generaciones a los nietos y quien sabe si más lejos.

Los padres en la época actual, en donde los hijos se desarrollan muy rápido, lo preguntan y cuestionan todo, y tienen el ímpetu para hacer lo que consideren, con un mínimo de respeto y escucha hacia los mayores, debemos asumir con firmeza nuestro valor para seguir guiando y aconsejando a nuestros hijos. Tal vez, ya no funciona el método de que, aquí se hace lo que mando, pero debe seguir funcionando el método de la seducción, el diálogo y la negociación.

Son épocas diferentes y los padres debemos asumir los nuevos roles y retos, para no perder el contacto y nivel de comunicación con los hijos. El reto será poder manejar la rebeldía más intensa que nunca, porque los hijos se sentirán prepotentes, muy superior a nosotros, lo cual esperamos que sea así para el bien del desarrollo, pero conscientes de nuestro valor, debemos vender la utilidad para que nos sigan escuchando.

¿Cuál es el valor de ser padres en una época en donde los hijos nacen con la tecnología y todo el mundo a su disposición? No será competir por el conocimiento, aunque sin duda debemos seguir actualizándonos para no perder vigencia. Tampoco será el dirigir a base de nuestra experiencia, porque podría no servir para una época actual, y nos dirán con seguridad de que fueron otras épocas. Pero si será el convertirnos como en el trabajo, en unos líderes facilitadores del crecimiento de nuestros hijos.

Ya no existe el líder ni el padre dictador, tampoco el prepotente y todo poderoso. Existen unos líderes y padres humanos, que brindan a sus hijos el amor como su mejor herramienta, dando un punto de vista adicional que se puede discutir y llegar a acuerdos, en una negociación abierta en donde no se compite por vencer sino se trabaja en equipo para crecer todos.

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