El gusto de ser hombre

El gusto de ser hombre

Tradicionalmente y en el pasado se le decía al hombre que no debía llorar y que el ideal era esconder sus emociones y sentimientos. Hoy en día, por el contrario se aconseja que el verdadero hombre disfruta de su condición de poder expresar sus sentimientos, que nunca son signo de debilidad sino de mostrarse como humano, valorarse como ser integral y crecer en todas las áreas.

El gusto de ser hombre
El gusto de ser hombre

El gusto de ser hombre involucra por supuesto el estar dotado de una fuerza física que le permite aprovecharla para actividades que así lo requieran, el sacar fuerzas internas para autovencerte, formar ser parte de una familia, luchar por sus metas y ambiciones y sentirse orgulloso de si mismo. El gusto de ser hombre amplia su campo para crecer emocionalmente, sentir placer del amor y el cariño dado y recibido, poder abrazar a sus hijos y a su pareja a sus amigos sin complejos, reír y expresar su alegría como un niño en forma espontánea gozando de ello.

Ser hombre es una palabra a la cual le caben muchos significados. Como el saber llorar y sobreponerse a la tristeza, poder cocinar y hacer oficio en la casa, compartir con la pareja todas las actividades con orgullo, cuidar el aspecto físico y propender por una excelente salud, desarrollarse emocionalmente y intelectualmente, gestionar la energía con inteligencia, crecer espiritualmente y propiciar momentos para serenar el alma. El gusto de ser hombre es permitirte ser y crecer en todas las áreas físicas, mentales, emocionales y espirituales.



Todos los seres humanos contamos con el mal denominados aspectos masculinos y femeninos. Decimos mal llamados, porque se creía en el pasado que se femenino era expresar las emociones, como si se tratara de una debilidad o limitación. La realidad es que el hombre podrá ser más feliz en la medida en que se libere de las preconcepciones que le decían que las emociones eran cuestiones de mujeres. Las emociones nos atañen a todos, así como el arreglo personal, la imagen, la salud, sentirnos bien, la espiritualidad, demostrar nuestros sentimientos y comer saludable.

El gusto de ser hombre comienza por reconocer que no debe limitar su desarrollo a sólo el campo vedado de ser macho, fuerte, duro y reservado. El gusto de ser hombre será mayor en la medida en que se permita expresar en todos las áreas, con las manifestaciones de alegría y tristeza, efusividad y depresión, amor y pasión. Por ello, debemos enseñarle a nuestros hijos, que abrazar es muy necesario, expresar las emociones con control es muy necesario, ser felices y plenos es posible cuando nos decidimos a liberarnos para crecer en todas las áreas.

Podemos abrazar a nuestros hijos sin importar sin son masculinos o femeninos, compartir sus sentimientos sin distinción, para que puedan en el futuro ser cada vez más felices y plenos. El gusto de ser hombres no tiene limitaciones, así que no se las pongamos.