Cuánto de ti conoce tu pareja

¿Cuánto de ti conoce tu pareja?

¿Cuánto de nosotros mismos conocemos? ¿Cuánto somos capaces de reconocer, aceptar y mostrar? Y ¿cuánto de otra persona somos capaces de ver? ¿Cuánto de lo que vemos somos nosotros, y no la otra persona?

Conoce tu pareja
¿Cuánto de ti conoce tu pareja?
El conocimiento que tiene el ser humano de sí mismo, de cómo funciona su cuerpo, su mente, sus emociones no es para nada completo.

Nos preguntan quiénes somos y podemos responder con miles de posibles respuestas: soy hijo de Pedro, hermana de Laura, el profesor de matemáticas, la directora de RR.HH., el propietario de este coche,el amigo de Federico, la socia del bufete de abogados…

Pero, ¿quién somos en realidad? ¿Cuál es mi esencia? ¿Qué es lo que me hace único y diferente?

Nuestra pareja sabrá en muy poco tiempo cuál es nuestro nombre, quienes son nuestros familiares, a qué nos dedicamos, qué nos gusta hacer con nuestro tiempo libre, qué se nos da bien y qué mejor. Si hemos convivido mucho, incluso habrá visto y vivido muchos cambios en nosotros: cumplimos años, cambiamos de look, engordamos o adelgazamos, dejan de gustarnos algunas cosas, incluso podemos cambiar de profesión, de hábitos diarios, de prioridades en la vida… Y entonces, ¿qué conocerá de nosotros?

Podemos elegir que sólo conozca todas nuestras características “superficiales”, de cómo es nuestro aspecto y cómo va cambiando, de a qué dedicamos la mayor parte de nuestro tiempo y cómo ello evoluciona, de cuáles son nuestras preocupaciones diarias y cómo estas se resuelven y aparecen nuevas.

O podemos intentar compartir algo más allá, algo complicado de explicar, que se centra en quién somos de verdad, en nuestros esfuerzos por conocernos, en superarnos, en cómo aprendemos cuando nos equivocamos, cuando logramos éxitos. Compartir qué habilidades poseemos y cómo estas se refinan con el tiempo y la experiencia, y cuánto nos aportamos el uno al otro.

Un camino de aprendizaje mutuo nada fácil; la forma en que en cada momento nos enfrentamos a nuestros miedos, a las cosas nuevas, a los problemas; la forma en que la alegría o la tristeza se apodera de nuestros corazones; la manera en que saboreamos el éxito o nos quedamos a las puertas. Todo ello es la esencia que en realidad sería deseable que conocieras de tu pareja y ella de ti.

Para ello, el primer paso es el de auto-conocimiento, porque si no te conoces a ti mismo… ¿crees que serás capaz de conocer a tu pareja? ¿crees que podrá conocerte lo suficiente ella a ti? ¿Quieres conocerte? ¿Quieres que tu pareja te conozca?

Muchas preguntas en un tema tan complejo como el del conocimiento intra-personal e inter-personal.

 
“Imagen por cortesía de David Castillo Dominici/ FreeDigitalPhotos.net”.