Cuando los elogios son importantes

Los elogios son símbolo de amor

Un elogio es una manera de mimar a nuestra pareja que nace de la satisfacción y felicidad producida por su presencia en la vida, es, entre otras, una expresión de agradecimiento que surge desde nuestro subconsciente.


Dentro de las etapas de evolución de la pareja cada individuo descubre y profundiza en el conocimiento del otro, los elogios suelen aparecer en las primeras fases; durante el noviazgo y los primeros tres a cinco años de matrimonio, en esos momentos se descubren aptitudes que producen en los cónyuges admiración e interés mutuo, como por ejemplo; la buena sazón y conocimientos profundos de un tema especial, ser buen bailarín, ser organizado, tener buen sentido del humor, entre otras, estas aptitudes son respuestas a aquello que siempre se ha querido satisfacer y ahora se halla en el cónyuge, en algunas ocasiones pueden ser detalles muy sencillos que impactan a la persona que halaga a su pareja, como que tal vez algún aspecto de su físico le agrade mucho y se exprese con frases como: “Tienes unos ojos preciosos” o “tu sonrisa es muy hermosa”. Los elogios también pueden estar incluidos en el comportamiento, cuando las actitudes se tornan hacia el cónyuge en servicio y atenciones para satisfacerle y exaltarle como; cocinar con frecuencia sus platos favoritos, tenerle listas las pantuflas, consentirle con una taza de café, o su bebida preferida, etcétera.

Los elogios son símbolos de amor que se presentan en estas etapas primarias y hacen parte del conocimiento y confianza mutuas en desarrollo, y si bien demuestran lo que podemos sentir por nuestra pareja pueden tornarse contrarios a lo que se desea expresar cuando se salen de su sana medida, pues puede tornarse molesto para el cónyuge que los recibe o alterar la percepción de su entorno haciéndole sentir muy superior, llegando a casos extremos como aquellos en los que hay actitudes agresivas.

los elogios son necesarios
los elogios son necesarios

Los elogios en su sana medida.

En ocasiones sentimos la necesidad de elogiar a nuestro cónyuge con grandes exageraciones como; “eres el (o la) mejor de este mundo”, “no existe persona más inteligente que tú”, o consintiéndole en todo momento hasta el punto de tratarlo casi como a un niño al que no se le permite realizar las actividades del hogar, algunas de éstas actitudes se pueden llevar con buen humor y de forma moderada, de tal manera que no deberían tener ninguna repercusión negativa en los individuos, pero cuando estos elogios se salen de su sana medida y la relación se llena con fuertes características de sumisión de parte de quien halaga y de supremacía de quien las recibe, puede caer en situaciones que alteren los comportamientos y desarrollen conflictos. Es necesario controlar estas situaciones antes de que ambos se dejen llevar por ellas y terminen pasando por encima del respeto y la comprensión hacia su pareja, cuando alguno de los dos se sienta incómodo con los elogios será un indicativo de que se está llegando a un límite que puede iniciar conflictos, es necesario comunicarse y que cada uno exprese cómo se siente con respecto a los elogios y cuáles son los términos en los que preferiría ser tratado, para así llegar a un acuerdo. El grado de madurez de cada individuo de la pareja, el ser conscientes de sus virtudes, defectos y principios les permitirá a ambos asumir los elogios con buena actitud y comprendiendo que son una forma de expresión de amor de nuestra pareja.


Las expresiones de cariño de los cónyuges refuerzan y alimentan la relación, y si se reciben con el mismo amor que las genera se transformarán en el enlace ideal para hacer perdurable la buena convivencia con la pareja.