Conociéndonos (y reconociéndonos) en nuestra pareja

Conociéndonos y reconociéndonos en los cambios que creamos en nuestra pareja

Todos hemos experimentado ese cosquilleo, esa sed de conocer al otro cuando iniciamos una relación. Lo queremos saber todo de él o ella: qué le apasiona hacer, qué le gusta de comer, cómo prefiere disfrutar de un día libre, cuál es su lugar favorito… Desde los detalles más pequeños, hasta las experiencias que han marcado quién es.

Nuestro interés es tal, que en esos momentos somos todo oídos y tenemos mil preguntas que hacer.

Conociendonos en nuestra pareja
Conociendonos en nuestra pareja

Pero con el tiempo, vamos contándonos todas las anécdotas, todos esos veranos de infancia y adolescencia, el tiempo de estudio, o los diferentes trabajos que hemos tenido. Podemos decir que llega un punto que hemos compartido todo lo destacable de nuestro pasado. Y también todo lo que solemos hacer en el día a día en el presente, qué hacemos en el trabajo, con quién hablamos, dónde hemos estado, qué nos gusta hacer cuando volvemos a casa… Incluso, qué nos gustaría hacer en el futuro!

Y, a medida que disponemos de toda esa información del otro, vamos perdiendo ese interés sincero, esa sed de conocer más, esas ganas de que nos sorprendan… Pensamos que lo conocemos todo de la otra persona porque creemos que es invariable.

Pero, ¿y si fuéramos capaces de ver que todo aquello que vamos viviendo (juntos también) nos va cambiando individualmente y como pareja? ¿Y si entonces nos propusiéramos seguir conociéndonos toda la vida?

Mantener esa saludable curiosidad del inicio de la relación, no dar por sentado qué piensa o cómo se siente nuestra pareja ante una nueva situación, preguntarle mostrando siempre nuestro interés, haciendo que se sienta importante (es importante para nosotros) son formas de relacionarnos que forman parte de esa actitud: seguir conociéndonos.


Así, con la actitud de “descubrirnos” alimentamos el respeto, el interés y admiración por nuestra pareja. Nos conocemos cada día, y nos comprendemos mejor.

Y ¿por qué no? En este proceso, también acabamos por “reconocernos” en lo que el otro dice, en lo que siente y experimenta, en sus cambios. Porque nosotros también cambiamos, también vivimos y sentimos individualmente, y también queremos sentirnos importantes para el otro.

Aceptar que los cambios forman parte de nosotros, que la coincidencia entre lo que dijimos que queríamos hacer en el pasado y lo que ahora deseamos es pura casualidad, nos ayuda a vivir intensamente… Y esto nos ocurre a todos, a ti, y también a la persona que te acompaña en la vida. No dejemos que nuestra pareja se convierta en un extraño, pues.

 “Imagen por cortesía de imagerymajestic / freedigitalphotos.net