Cómo tener una vida familiar rica

Qué es una rica vida familiar

La familia, como grupo de personas que comparten parentesco y convivencia, puede funcionar enriqueciendo todos y cada uno de sus miembros, o puede funcionar limitándolos con estrictas normas.

Vida familiar rica
Vida familiar rica y satisfactoria

Así, en contraposición con un tipo de familia jerárquica e incluso autoritaria, una vida familiar rica sería aquella que respeta la individualidad de cada una de las personas que la forman, a la vez que fomenta el amor, la cohesión y la ayuda mutua entre ellos.

Es rica por las cosas que comparten entre ellos y también por las que comparten con su entorno: con amigos, vecinos, asociaciones…

Tampoco se olvidan de actividades dentro de casa, como ver una película en la televisión una tarde de domingo, tomar una taza de chocolate caliente acompañado de galletas o jugar a un “Trivial”, un videojuego de carreras de coches o al karaoke.

Una familia con una vida rica es la que cultiva las conversaciones, abre posibilidades a la creatividad de todos y comparte tanto alegrías como tristezas.

Es un entorno en que todos cuidamos de todos, y tenemos un especial mimo por aquello que nos hace diferentes. Un ejemplo son las tradiciones familiares: pequeñas o grandes actividades que nos identifican al hacerlas juntos. Y así escuchamos amigos que nos dicen: “Cada verano solemos ir un domingo juntos a aquel pueblecito de costa a tomarnos un arroz al lado de la playa” o “cuando llega la Navidad, nos juntamos unos días antes y entre todos preparamos los dulces con las recetas de nuestra bisabuela”.


Estos “pequeños ritos” familiares, nos permiten disfrutar de espacios para compartir algo no cotidiano, que no ocurre todos los días, celebrando una actividad propia de nuestra familia, con los elementos y el ritmo que hemos decidido entre todos.

Es importante, como comentábamos, subrayar que una vida familiar rica supone una balanza equilibrada entre lo individual y lo comunitario.

En este entorno protegido que representa la familia, cada uno somos especiales y únicos. Los demás lo reconocen y respetan e, incluso, motivan a cada uno a sacar lo mejor de sí mismo.

Paralelamente, y en consecuencia, aportamos algo distinto al conjunto de nuestros seres queridos. Así, sabemos quién es el más cariñoso y acudimos a él cuando necesitamos un “achuchón”; sabemos quién es el más divertido y podemos contar con él a la hora de montar una gran fiesta.

También todos tendremos claro a qué hermano, padre, hijo, etc. preguntarle por su opinión sobre un tema concreto que nos preocupa, porque sabemos que será comprensivo, que nos dará un consejo interesante, que nos animará…

 En definitiva, una vida familiar rica es aquella que nos protege sin limitarnos, nos anima a crecer desde un carácter propio compartiendo espacios que nos hacen más felices.

 
“Imagen por cortesía de imagerymajestic/ FreeDigitalPhotos.net”.