Cómo se viste tu pareja

 Cómo se viste tu pareja o Quíen viste a tu pareja

Vestirse puede ser un reflejo de nuestro estado de ánimo, del nivel de autoestima que profesamos, un estado cultural heredado de familia, una forma de ser y existir, que cambia con el tiempo. Se puede insinuar y emitir una opinión libre sobre la forma en que se viste el otro y lo que nos gustaría que evolucionara, pero nunca se podrá obligar a que use una u otra prenda, uno u otro color, una u otra marca. Son ámbitos personales que se deben respetar, para bien de la pareja.

Cómo se viste tu pareja
Cómo se viste tu pareja

Cuando una pareja toma la decisión de fortalecer la relación con el matrimonio, debió previamente haber evaluado la existencia de compatibilidad no sólo en los sentimientos, sino en las relaciones íntimas, el nivel cultural, las aspiraciones en la vida, los gustos y aficiones, incluyendo la forma de vestir. No existe disculpa, para luego decir, es que no te conocía bien.

No todo te debe gustar del otro, pero deben existir prioridades, si la forma de vestir es una de ellas, debes averiguar si lo es igual para el otro, si existen similitudes. Si no se generan espacios para discusiones innecesarias, si se puede negociar y evolucionar.

El ideal es lograr la flexibilidad y apertura mental para aceptar las sugerencias de la pareja, sobre la forma de vestir, compartir gustos, llegar a acuerdos, no ser terco y mucho menos tomarlo como un desafío para que comience una nueva pelea. Existen decenas de aspectos que unen a la pareja, para detenerse exclusivamente en lo que los distancia. Busca lo bueno, no seas acaparador, permite la libertad y libre desarrollo, deja espacios individuales, respeta las opiniones, y vive feliz.

La forma de vestir puede ser un aspecto intrascendente para muchos, en cuyo caso se acepará con agrado cualquier recomendación que realice la pareja. Pero si el vestido es una manera de mostrar su individualidad, lo mejor es no intentar imponer los gustos diferentes, ya que se podría llegar a una guerra campal de egos. Inclusive se podría llegar al comentario, de que no me amas lo suficiente, no me aprecias como soy, un vestido está por encima de nuestro amor. Nunca se debe llegar a que el tema del vestuario ocupe un lugar predominante que se mezclé con los sentimientos.

 ¿Cuál sería tu sentimiento, si tu pareja no se pone el vestido que le regalaste? ¿Te sientes desestimado, abandonado menospreciado, poco amado? Nada de ello, debes aprender a diferenciar una cosa de otra cosa, porque de lo contrario terminarás peleando hasta por el sabor del helado que come cada uno. Liberarte del ego y de las falsas muestras de cariño y erosión del amor. No hay que sacrificarse para amar ni pedir sacrificios para sentirse más amado.

Permite que tu pareja se vista como mejor le parezca, que exprese su individualidad y emotividad. Sin duda puede comunicar tu forma de pensar y sentir, sin obligar ni esperar nada a cambio. Deja que las cosas fluyan y enfócate en lo verdaderamente importante para ti y la pareja. Descúbrelo y cuidado. Lo demás puede diferir, porque en la variedad está el placer.