Cómo pelearse y no sentirse abandonado

“Cómo pelearse” en pareja y no perderla en el intento

Convivir un largo tiempo con tu pareja significa compartir buenos y malos momentos, períodos estables y otros de muchos cambios. Aprender, para saber cómo pelearse, debe ser entrenado como todos las cosas que practicamos a diario.

Así, a lo largo de los años cultivaremos hermosos recuerdos, en los que la alegría, la tranquilidad, la pasión y la complicidad serán protagonistas. Pero la vida también trae preocupaciones, situaciones estresantes y de alta tensión que no siempre canalizamos bien.

Como pelearse
Como pelearse en pareja

Es, en estos momentos, que ponemos a prueba nuestra relación y ante pequeños detalles que no nos gustan del otro, podemos “explotar” y acabar peleándonos. Los nervios, la angustia y presión por posibles conflictos en el trabajo, por dificultades económicas o problemas de salud, pueden llevarnos a reaccionar mal, a estar poco receptivos incluso con la persona a la que queremos.

También en muchos momentos viviremos desacuerdos con nuestra pareja derivados no tanto de situaciones externas, sino de cambios en nuestra forma de ser o de hacer las cosas. En este punto encontramos discusiones por pequeños detalles de la vida cotidiana (¡quién no se ha enfadado por la tapa de la taza del wc o por el tapón de la pasta de dientes!).

Pero también podemos generar desencuentros por temas que supongan algo importante para nosotros: cuánto tiempo dedicar al trabajo, dónde vivir, cuándo tener hijos…

Son temas complejos, sobre los cuales hemos podido cambiar nuestro punto de vista desde que empezamos la relación. Necesitamos hablar sobre ellos periódicamente, ya que si no es así, podemos encontrarnos con un extraño como pareja al cabo de los años.

Vemos, entonces, que es inevitable que en algún momento “debamos” discutir o pelear con nuestra pareja y que, en algunas situaciones, serán elementos relevantes para la continuidad o fin de la relación. Pero ¿cómo afrontar la pelea sin hacernos daño?

Tips que podrían ayudarnos, sobretodo en conversaciones importantes:

  • Es interesante distanciarse del problema para verlo desde otra perspectiva
  • Es preferible no hablarlo “en caliente”, ya que a veces pueden decirse cosas que no se quiere, o decirlas mal.
  • Es recomendable no aparcar el tema dilatadamente, ya que negar la existencia de un problema sin solucionar no hace que deje de existir.
  • Es crucial mantener siempre el respeto al otro.
  • Es muy importante conversar de manera pausada, escuchando qué es lo que tiene que decirte tu pareja. No nos gustará muchas de las cosas que nos dice, pero seguro que detrás hay una buena intención (se preocupa por nosotros, se siente inseguro, necesita nuestro soporte…).
  • También es fundamental focalizarse en la solución (o posibles soluciones), teniendo en mente que la reconciliación suele ser un momento dulce, donde acortamos distancias con nuestra pareja, encontrando nuevos puntos de acuerdo y compromiso.

Con estas recomendaciones no podremos evitar el conflicto; no estar de acuerdo en todo es lo normal. Lo que es saludable es apostar por la madurez de la relación, afrontando el desacuerdo, negociando con el otro y llegando a la mejor solución para ambos.

 

“Imagen por cortesía de luigi diamanti/ FreeDigitalPhotos.net”.