Cómo ser feliz pasar las fiestas y sobrevivir en el intento

Cómo ser feliz pasar las fiestas y sobrevivir en el intento

¿Te agobia la cercanía de las navidades? ¿Eres de los que no disfrutan con las tradiciones? ¿No sabes qué regalar, qué cocinar, qué vestir? ¿Cada año te preguntas qué pintas en casa de tu cuñado o de la hermana de tu suegra?

Cómo pasar las fiestas y sobrevivir en el intento
Cómo pasar las fiestas y sobrevivir en el intento

En teoría, las fiestas navideñas son alegría, diversión, una excusa para encontrarnos con familia y amigos con los que no siempre tenemos ocasión de vernos a lo largo del año. Pero, a veces, estas celebraciones se nos hacen cuesta arriba, sobre todo cuando pensamos en cuánto nos costarán las comilonas (en dinero y en kilos de más), los regalos (otra vez en dinero y en dolores de cabeza… ¿Qué le compro a mamá? ¿Y a María??? ufff!!!), decidir dónde iremos, con quién y qué nos pondremos.

Sabemos, por experiencia, que los excesos de Navidad los pagaremos y esto, nos pesa mucho.

También está el significado profundo que pueden tener unas fiestas en que tradiciones religiosas y paganas celebran acontecimientos importantes: el nacimiento de Cristo, el solsticio de invierno, o los nacimientos de algunos dioses del Sol. La Navidad, en su sentido actual, es un espacio para dar las gracias, para ser bondadoso o arrepentirse de los malos actos, para tener ilusiones y compartirlas, para creer en el amor.

Así, para sobrevivir las fiestas dignamente y que no se conviertan en una pesadilla, tendremos que “luchar” para encontrar el equilibrio tanto en el plano más material como en el más espiritual.

  • Ante el consumo más feroz de estos días, podemos planificar lo que necesitaremos para las diferentes fechas señaladas entre otros: día de Navidad, Reyes, Fin de año y Año Nuevo…
  • Así las variables importantes son lugar, invitados, comida, regalos.
  • Podemos celebrar algunas fiestas en casa, otras en casa de familiares y amigos y otras, si el bolsillo lo permite, incluso fuera (en restaurantes o hoteles).
  • No siempre más es mejor. Podemos ser selectivos y hablar temas como limitaciones en precio de regalos o optar por los famosos “amigos invisibles”, que nos permiten comprar un único regalo en lugar de uno a cada amigo.
  • También en la comida podemos intentar aplicar sentido común. Después de tantos días festivos con atracones de asados, dulces y bebida, nuestro estómago se resiente. Así qué… ¿por qué no cocinar menos cantidad de esas exquisiteces?

Por último, y quizás uno de los puntos que pueden resultar más difíciles, es encontrar el equilibrio en la parte emocional de las fiestas. De la alegría más desaforada a la tristeza o melancolía que se instala en el corazón de algunos, pasando por replanteamientos de vida en el cambio de año, con todos los buenos propósitos que acarrean, hay muchos estados anímicos. Intentar buscar un estado de bienestar con uno mismo y con los que queremos será esencial para pasar las fiestas y poder contarlo con alegría.

 

“Imagen por cortesía de imagerymajestic/ FreeDigitalPhotos.net”.