Cómo mimar a tu pareja

Masajes para mimar al otro

Para realizar masajes a la pareja no necesitas un curso ni una especialización, sólo ganas y deseo, sensualidad, recorrer el cuerpo con los dedos y la ayuda de aceites para que deslicen con facilidad, mirar el cuerpo de tu pareja con deseo y disfrutar del proceso, porque tu también ganas.

El masaje es una excelente manera de mimar a la pareja y de recrear tu vista y el tacto. Si dejas correr la imaginación, un masaje no se convertirá en una tarea rutinaria y aburrida, sino en el deleite y placer, en donde el despertar de los sentidos les puede llevar a relaciones cada vez más íntimas y entretenidas.

Lo primero que debes identificar es las partes del cuerpo preferidas por tu pareja y en donde la sensibilidad se incrementa. Para algunos será la espalda, la cual se puede recorrer lentamente variando de menor a mayor fuerza. Para otros será el cuello, la cabeza y la parte que circunda las orejas. Mientras das el masaje puedes acompañar la actividad con una música suave que incentive la imaginación y el relax.

Todo el cuerpo, literalmente de los pies a la cabeza, cuentan con zonas erógenas y más sensibles, las cuales deberás descubrir a través de las manos y todos tus sentidos, las cuales se dispondrán con o antenas receptoras para detectar los lugares en donde el placer se incrementa o no disminuye. Si a tu pareja le gusta algo por qué no mimarla?

La ventaja de los masajes es que se pueden realizar en cualquier lugar y momento, no necesitas equipos ni herramientas especiales, porque sólo tus manos y dedos, e incluso los pies, se convierten en el único medio capaz de despertar excitación, relajación, descanso, amor, y preparación para luego hacer el amor.

Mimar a tu pareja
Cómo mimar a tu pareja

Sin embargo, también podrías incluir en tus episodios de masajes, alguna escapada romántica, en donde el silencio el ambiente paradisiaco, incentive el resto de los sentidos. El paladar se puede despertar con suculentos manejares y uno que otra copa de vino o champaña. La vista es la más consentida porque no sólo se incentiva al ver el cuerpo desnudo de tu pareja sino que se puede dejar acompañar de un escenario rodeado de naturaleza. Para el olor bastaría un perfume o una loción finamente seleccionadas. El tacto será el ejecutor maestro de esta sinfonía a través del masaje.

El entorno y ambiente son acondicionadores para el masaje y mimar a tu pareja. Una luz tenue, la ubicación cómoda para que el cuerpo se relaje, el uso de aceites aromatizados, las frutas como las fresas y las uvas que siempre son jugosas y dulces, mirarse mutuamente y compartir sin presión de tiempo cada uno de los momentos como si fueran infinitos.

Los masajes en pareja no son rituales en donde una persona los realiza activamente y la otra se dedica a quedarse pasiva e inactiva. El ideal es que ambos participen, se den mutuas caricias, se hablen al oído, compartan e intercalen la actividad para que el beneficio sea mutuo y placentero. Les invitamos a que utilicen el recurso del masaje con mucha frecuencia y sin rutinas estandarizadas, para que la creatividad e imaginación aflore en beneficio de la relación íntima y de la pareja.

 

“Imagen por cortesía de photostock/ FreeDigitalPhotos.net”.