El amor desde la adolescencia

El amor desde la adolescencia ¿es duradero?

Con entusiasmo y admiración registramos aquellos matrimonios que cumplen sus bodas de plata y de oro, porque hay que tener mucho temple y resistencia para convivir más de veinte, treinta, cuarenta y hasta cincuenta años. ¿Será que el amor vence todo y es capaz de superar cualquier contingencia o hecho inesperado que se presente en la relación de pareja?

El amor desde la adolescencia
¿Perdura el amor desde la adolescencia?

El amor de niños es puro e idealista, el amor de la adolescencia es pasión y fuego, el amor del adulto es aceptación y mucho cariño. Por ello, decir que el amor que inició de niños, superó la adolescencia y se mantiene en la vejez, es el amor verdadero, aquel que pudo adaptarse a la circunstancias para vencer, por encima de todo.

El amor de niños es cuestión de segundos, es instantáneo y efímero, al creer que una sola mirada o sonrisa, es suficiente para conformar la pareja y para toda la vida. Los hechos demuestran que tan rápido como se consigue el noviazgo en esta etapa, igual de veloz se reemplaza y se superan los desamores.

El amor de adolescente es puro fuego y volcán, se vive intensamente en el presente sin mirar en el futuro. Pero si se logra amalgamar una relación fuerte y complementaria, en donde las identidades actuales y de misión se alineen a un mismo horizonte, sin duda podrá convertirse en un amor duradero. Pero para ello deberás superar varias pruebas, en donde se incluyen el manejo de los celos, las diferencias, las desavenencias y a veces el alejamiento en espacio y tiempo, por motivos de viajes para estudio y crecimiento personal.

Para qué perdure el amor de adolescente en el tiempo la relación debe fluir y no ser tormentosa. Es cierto que lo imposible muchas veces atrae y se puede confundir con amor. Pero el ideal es minimizar los conflictos y peleas, para que no se desgasten las energías innecesariamente y cuando ocurren ponerles fin con mutuo entendimiento y aceptación. Una pareja perdura cuando se suman identidades, pareceres, misiones e ideales, formas de ver la vida y sentirla.


Cada etapa de la vida trae con la edad sus propios afanes y prioridades. Se pasa de un egocentrismo e individualismo en donde lo más importante es lograr un crecimiento y estiramiento en el desarrollo hasta donde se pueda, para luego convivir en pareja uniendo esfuerzos y voluntades en una interacción de dar y recibir generando al máximo sinergías, siguiendo en una etapa de familia en donde los hijos reorientan los esfuerzos de una manera inusualmente desprendida y generosa, para terminar como adultos mayores a vivir una etapa de plenitud y a veces por encima de lo terrenal.

No se espera que el amor de cualquiera y a veces iniciado en forma fortuita pueda ser capaz de sobrevivir las diferentes etapas tan diversas y disparejas. A veces el amor único se mantiene en el tiempo porque no tiene contra qué compararse. Es el caso de los noviazgos que nacen desde muy jóvenes hasta el punto de decirse mutuamente que cada uno fue el primer y único amor. Sin embargo, se esperaría que el amor de sde la adolescecia que ha logrado sortear amores previos, llenos de alegrías y desencantos, son capaces de vislumbrar un mayor éxito de la pareja en el futuro. Porque es más maduro, toreado en varias plazas, experimentado y capaz de decantar las emociones negativas para que florezcan las más optimistas.

El amor desde la adolescencia podrá perdurar en la medida en que cada integrante de la pareja haya podido superar positivamente las distintas etapas por las que atraviesa la pareja y el individuo. Supere a diario los avatares de la relacion de pareja y desee a conciencia seguir creciendo creando y caminando con la pareja elegida en todas las áreas de desarrollo humano. Lo cual implica que busquen la compatibilidad en cada una de las areas de la relacion de pareja: física, emocional, intelectual y espiritual.

 

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